HABLANDO DE FAMILIAS
Hace una semana, alguien me comentaba que no quería que sus hijas se enterasen de que su abuelo era alcohólico. Prefería mantener ignorantes de tal situación a las niñas, para que tuviesen una imagen ideal e impoluta del anciano.
A lo que yo respondí: Claro, claro...
Lo que esta persona ignora es que los secretos familiares, no quedan enterrados como si nada; siempre hay algún componente del árbol genealógico que lo saca en forma de síntoma, más pronto o más tarde.
¿Por qué sucede así? Por amor y fidelidad a la familia. Si algún miembro o suceso familiar queda excluido u ocultado, siempre habrá quien lo saque a la luz o lo resucite para integrarlo.
Está también el caso de La Oveja Negra, el miembro disruptor que llega para poner patas arriba toda una dinámica repetitiva de costumbres y hábitos que antes nadie había cuestionado.
Mi experiencia personal en cuanto a la familia, no ha sido la más habitual. Nací Gacela en una familia de lobos. Nadie se explicaba qué había pasado conmigo, de hecho, mis padres no sabían muy bien qué hacer con "la niña" e irónicamente, se sentían amenazados por mi diferencia.
Tuve que aprender a ser muy rápida para sortear muchos peligros y sobrevivir. Siempre supe que ese no era mi hogar y esperaba un milagro. Hasta que un día, cuando tenía diez años, sucedió. La manada emigró a otras estepas sin mí.
Esto, que puede parecer una tragedia, fue la mayor de las bendiciones. Tengo que reconocer que durante un tiempo me sentí un poco en el aire, sin saber muy bien cuál era mi sitio, pero estaba contenta porque la lucha había terminado y ahora lo que viniese, sería mucho mejor y más fácil.
Encontré mi familia de cérvidos, en ella había arces que consideraban que yo era una especie de diamante en bruto, y pusieron todos los medios necesarios a mi disposición para que me puliese.
El círculo se completó, con el tiempo todo tuvo un sentido y el orden se restauró. Son muchas las respuestas que he ido encontrando a todo esto a lo largo de mi vida y estoy en paz. Las consecuencias y respuestas que encuentren a todo esto, mi familia biológica, es trabajo de ellos.
Yo ya hice el mío.
Con este recuento de mi vida, finalizo el año.
Feliz año Xavi y Ana que siempre me acompañáis y comentáis.
¡Muchos besos!
Gacela, lobos, oveja negra, cérvidos y un Toro felicitándote el 2023.
ResponderEliminarLo tuyo es el mundo animal eh...
Jajjaaj
Feliz Año Nuevo.
Besoooooooooooooooo
Siiii... :)
EliminarBesos
La familia biológica a veces no es la familia del alma, esas cosas pasan, me alegro de que finalmente pudieses encontrar a tu gente.
ResponderEliminarMe he tomado unos días de descanso y vengo un poco tarde a felicitarte este año recién estrenado, confío en que tengamos por delante 12 meses para saborear un montón de buenos momentos, feliz 2023!!!
Esperemos que así sea y tengamos ese tiempo.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu felicitación.
A mí ahora me ha dado por escribir, pero hay temporadas muy largas que ni siquiera abro el ordenador.
Yo normalmente escribo cuanto siento que tengo algo que decir, al mundo o a mi misma. Soy una desertora de blogger consumada pues no concibo el escribir como una obligación y cojo vacaciones cuando tengo buenos motivos para atender más a mi vida personal, desconectar de cuando en cuando para mi tiene mucho sentido ji,ji.
Eliminar