LA CIUDAD
No puedo con la ciudad, es como un agujero negro que me come.Hace un tiempo, aún hubiese podido soportar vivir en ella, pero ya no.
De una cosa estoy segura, la ciudad no está hecha para que seamos felices en ella, creo que está diseñada para anularnos.
Y luego, esa gente abrigada hasta las cejas y yo en camisa sudando y agobiada con tanta polución, y ese no sé qué que emana del asfalto, el olor viciado...
Cuando llevas un rato andando por la calle,sufres del síndrome de Kafka, las personas empiezan a metamorfosearse en cosas o seres extraños.
¡No da tiempo de mirar bien a nadie, entre tanta muchedumbre y prisa!
Es todo muy raro.
Justo eso... pero justo eh... eso sentí ayer tarde caminando por el centro de Barcelona.
ResponderEliminarEstuve por Paseo de Gracia, Rambla Cataluña, Diagonal y llegó un momento que entre el calor, la gente y la contaminación creí que iba a estallar.
Llegué a casa y me juré no volver más por ahí.
Tengo la suerte de vivir cerca del mar y en zona pacificada de tráfico... casi al cien por cien peatonal.
Desde ayer que miro mi barrio con ojos enamorados.
Me revolviste la nostalgia.Amo a Valencia porque me ha dado cosas muy buenas,pero ese vínculo afectivo de donde se es, siempre está ahí.
EliminarSi,tu zona es bonita.En mis últimos viajes estuve justo debajo del parque Güell, en la última calle,es también bonito y tranquilo.
Pues me uno a vosotros dos, las ciudades abarrotadas de personas y coches son para mi un suplicio, también me cuesta respirar como si cargase con un peso inmenso que no puedo soltar. Pobres árboles de ciudad, no solo tienen que limpiar la polución, también la insatisfacción y el malestar que campa a sus anchas por algunas avenidas.
ResponderEliminarLa ciudad nos anula.abrazo
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EliminarTal cual lo dices, un abrazo 🌸