OTROS MUNDOS , OTRAS VIDAS...
Hay una mujer que se cruza en mi camino cuando hago mis paseos. Siempre va cargada con bolsas de comida en un trayecto largo que va de un pueblo a otro. Siempre que la veo, me digo a mí misma lo costoso y el esfuerzo que tienen que hacer algunas personas para vivir.
Ayer, cuando me vio, sonrió y vino directamente a pararme, estuvo como veinte minutos o más hablando sin parar, a pesar de que yo le había dejado bien claro desde el principio de que ni hablaba ni entendía el rumano, pero esto no parecía importarle mucho.
Durante su monólogo, la estuve observando en silencio. Tendrá unos cuarenta y pico de años, su aspecto es muy limpio y en otras condiciones, con más cuidado personal y mejor vida, estoy segura de que podría ser una mujer muy guapa.
Cuando ya me iba y nos estábamos despidiendo, dijo la palabra que yo había estado esperando todo el tiempo: Euros. Le dije que no llevaba dinero encima, que otro día cuando nos viésemos.
Estas personas no engañan a nadie, aunque a veces ellos se vayan creyendo que te la han colado. Sea cual sea su discurso, la base del mismo es siempre la necesidad. Son personas que por circunstancias de la vida y personales, e incluso por estructuras mentales, viven en la carencia material.
Las chabolas, guetos y demás existen porque nosotros, individualmente y como colectivo, contribuimos a que existan. Lo hacemos ignorándolos.
Si claro, está la política, servicios sociales ... Pero esto es algo que también nos implica a nosotros de forma más cotidiana y cercana. Solemos estar muy ocupados en ser exitosos y felices, nuestras carencias son de otra índole. Fuimos más afortunados que otros a la hora de cubrir las necesidades de supervivencia básicas. Los vemos como un mundo aparte y lejano a nosotros, pero en realidad nos diferenciamos muy poco: ellos quieren unas cosas y nosotros otras.
El dinero es una energía como lo es casi todo. Si lo que otras personas necesitan es dinero, démoslo si estamos en la posición de poderlo hacer y agradezcamos no estar en la situación de pedirlo.
Efectivamente.
ResponderEliminarCon nuestra forma de vivir y acumular contribuimos a que las desigualdades crezcan y crezcan sin parar.