CON LA FIESTA EN PAZ
Menos mal!!
Menos mal que la cosa se equilibró y no fue necesaria la sangre, porque desde Navidades estaba yo calentita, esperando un reconocimiento laboral que no llegaba y el humo ya empezaba a salir por mi cabeza.
Este reconocimiento no estaba establecido en ninguna escritura sagrada, pero si era más que merecido. Tampoco consideraba que tenía que mendigarlo, era algo que me había ganado y si alguien no lo veía así, iba a convertirse en su problema.
Lo tenía clarísimo.
En el trabajo, no me gustan las tonterías. Mi tiempo es valioso y doy de mí lo mejor. Nunca me asustó dejar un trabajo, tengo experiencia en aguas inseguras y considero que si estoy en este mundo, hay un lugar en él para mí, y no estoy dispuesta a aceptar migajas de nadie.
Si alguien no lo ve así, es su problema.
La parte derecha de mi cuerpo estaba tensa y dolorida (La derecha es la masculina = Acción y determinación). Así que, aparte de ir a mi Osteópata para que me estrujase y recolocase, decidí no reclamar nada a nadie, pero sí, marcar ciertos límites que dejasen entrever una posible acción más contundente.
Lo del Osteópata funcionó y lo otro también.
Ya puestos cada uno en su lugar, podemos continuar con la fiesta en paz.
Bien!!!
ResponderEliminarMe alegro mucho.
A veces es necesario plantarse y dejar las cosas claras.
Felicidades.
Gracias,hermoso!!
Eliminar:)