LA EMPERATRIZ
No siento mucha afinidad con el feminismo y mucho menos con su jerga. Reconozco y valoro que, históricamente, ha tenido un papel importante en el logro de libertades y derechos de las mujeres, pero en la actualidad, me parece que, en algunos casos, hay actitudes que rayan lo absurdo.
Respeto la postura de cada cual, pero como dice el chiste de la báscula, no la comparto. Mi visión sobre el constructo social de lo femenino y masculino es muy diferente. Sin ninguna duda, está determinada por mi experiencia vital y, refiriéndome a ella, puedo decir que no me he sentido en desigualdad de condiciones en la relación que he tenido y tengo, con los hombres. Es posible que se deba a que, no me siento amenazada por actitudes que algunas feministas, llamarían machistas.
Voy a intentar definir lo que, para mí, es una mujer libre y empoderada (no me gusta esta palabra).
Para ello, voy a recurrir a una figura del Tarot, porque mis ideas y lenguaje se despliegan mejor, en términos arquetípicos y simbólicos.
La emperatriz es, para mí, la figura femenina del Tarot que mejor representa este tipo de mujer. Es alguien que ha librado duras batallas, en terrenos como el mental, material y emocional. No han sido batallas contra ningún ejército externo, sino consigo misma. Es alguien que, a medida que avanza con cada batalla ganada, más sola está.
Las emperatrices no se quejan, no piden, ni esperan que nadie haga algo por ellas. Simplemente, lo hacen. Suelen ser pioneras en muchos campos y por ello, incomprendidas por la mayoría. Al contrario de lo que pueda parecer, no son frías ni calculadoras; son capaces del más elevado y desinteresado amor, porque no son dependientes. En ellas, confluyen muchas mujeres en una: puede ser madre, esposa, amante...
Al igual que los emperadores, escasean. Es muy fácil que un soldado raso (alguna sota), se enamore de una Emperatriz, pero es muy poco probable que suceda a la inversa. De no encontrar su Emperador, es posible que termine viviendo sola, dedicándose a alguna causa mayor o alternando con algún que otro romance, sin concretar una vida en pareja.
Como hombre a veces se hace difícil subrayar ese absurdo al que estamos llegando.
ResponderEliminarPienso además que ese absurdo hace mucho daño a las mujeres aunque beneficie económicamente a algunas.
Por mi experiencia vital, y sin que se pueda generalizar, confío muchísimo en las mujeres.
Tanto a nivel laboral como emocional.
Es más, creo que el mundo dirigido por ellas sería mejor.
Pero no dirigido por algunas de las que ahora, al menos en este país, hablan por boca de todas.
Besos.
Pero no dirigido por algunas de las que ahora, al menos en este país, hablan por boca de todas.
ResponderEliminar¡Estamos de acuerdo!
Besos