LIMITES
Una de mis normas personales, es el no discutir con mis amistades. Antes de llegar a ello, me alejo y dejo que las cosas se enfríen. Dos, son las ocasiones en que me salté esta norma, y las dos veces ha sido con la misma persona.
Se puede apreciar y sentir mucho cariño por alguien, pero cuando ese alguien, tiene por costumbre pasar por encima de los demás, es el momento de poner límites. El amor o el cariño, como bien dicen, empieza por uno mismo.
Ayer, fue punto y final de una amistad de muchos años, con alguien a quien me unía una amistad indirecta; hay relaciones que no son por elección, sino que te llegan por vinculación a otras personas que sí lo son.
El tema es que, para esta persona, su tiempo es más valioso que el mío. Cualquier actividad programada en común, siempre ha de sufrir mil cambios de horarios para adaptarse a su comodidad. Una, es flexible y comprensiva. Puedo entender perfectamente que surjan imprevistos, pero cuando estos imprevistos son continuos, cuando has modificado una y otra vez tu día, y además, esta persona te llega siempre con retraso, más fresca que una rosa y encima, no se disculpa... pues que quieres qué te diga!!
Pues que despliego el rayo Jupiterino de Sagitario y fulmino de raíz toda tontería.
Sin arrepentimientos, sin culpas.
No me gusta definir a las personas como tóxicas, sí que creo que todos, en determinados momentos, podemos tener actitudes tóxicas. Cuando esa toxicidad, viene de fuera para nosotros, la cuestión es: ¿La tomo y me la llevo? O, simplemente, declinamos la oferta y que el otro u otra, haga con ella lo que más le apetezca.
Es doloroso y triste, no lo voy a negar, pero en ocasiones, necesario.
Si te fijas bien a lo largo de toda una vida hemos compartido camino con muchas personas.
ResponderEliminarCon cada una de ellas en el momento álgido de la relación, sea de amistad, compañeros de trabajo, o de otro tipo, si nos hubieran preguntado hubiéramos dicho que eran relaciones a prueba de fuego. Irrompibles. De por vida.
Y sin embargo con el paso del tiempo han desaparecido.
Esa es la realidad.
A mí me asombra esa realidad. A veces incluso intento rememorar el por qué de que esas relaciones hayan desaparecido.
No hay respuesta.
Es imposible desde el ahora responder al curso de la vida.
Mil respuestas, mil sensaciones, mil imposibles de saber.
Un día dejas de relacionarte con alguien y no lo sabes... en tu caso no ha sido así pero quizá porque has tenido mucha paciencia.
Besos.
Lo relaciono con el hecho de que las personas cambiamos, en las relaciones hay un factor vibratorio muy importante que provoca magnetismo o repulsión. Yo mantengo algunas amistades por cariño, pero no porque tenga cosas en común con ellas, como las tenía en el pasado.
ResponderEliminarBesos