DE LO PROFANO A LO DIVINO

 



Iba en uno de mis paseos crepusculares, cuando me crucé con una vecina del pueblo haciendo footing. Se paró a saludarme y de sopetón me pregunta: cómo lo haces para vestir siempre así? 

Le dije que no había ningún misterio; iba al armario, veía qué me apetecía llevar y me lo ponía.

Entonces me dijo si podría acompañarla algún día a comprar ropa y le dije que con mucho gusto.

Luego comenzó a decirme que si es que su cuerpo era así o asa...

Le contesté que su cuerpo no tenía nada de malo y que simplemente tenía que elegir prendas que le marcasen la cintura, en lugar de llevar ropa que la hiciese cuadrada o rectangular.

Y ahí, ya entramos en teología...

Porque, según ella, es muy católica y no quiere llamar la atención con su cuerpo.

Me quedé mirándola y pensando cómo expresarle lo que pensaba sin herir sus creencias. No sé si lo conseguí o no, pero le dije: De verdad crees que si existe un Dios, es tan pequeñito que te va a juzgar por la ropa que llevas?

Me acordé de una noticia que me había hecho reír mucho, era de un sacerdote que había propuesto que el sacerdocio pudiese tener sexo, siempre y cuando no hubiese deseo de por medio. 

Las altas instancias dieron prueba de estar más puestas en estos temas de sexo que el sacerdote y dictaminaron que la propuesta era inviable.

Así somos las personas; hasta aquellas cosas más elevadas, las reducimos a la altura de nuestras mezquindades. Todo lo encerramos en nuestras cuadrículas. La fe, tendría que ser poner la mente a disposición de algo mayor, algo que nos lleve a una especie de liberación de nuestra rutinaria visión. En lugar de eso, lo que hacemos es revestirla con creencias que nos anclan más en la esclavitud. 

El loco es la figura de alguien que mira hacia arriba y da un paso hacia el vacío, lleva solo lo necesario, atrás queda lo conocido, una rosa en la mano simboliza la inocencia, el perro es la naturaleza instintiva. Ha cumplido un ciclo y está listo para una nueva visión y experiencia.

Es el salto de la fe.


Comentarios

  1. No creo en nada.
    En nadie.
    Y menos en mí.

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  2. Pues estupendo, liberarse de las creencias, nos hace más libres.
    Besos

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  3. Pobre mujer; su problema era la ceguera de su fe. La religión ha causado daños irreparables.

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  4. Yo diría que la ceguera está en sus creencias.
    Gracías

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