PONIENDO LIMITES

 Una de las cosas que me causa más conflicto y estrés, es cuando llego a ese punto en la relación con una persona, en que he de poner distancia o "barreras". Siempre dejo claro que no se trata de ella o de él, sino de mí, aun así, siempre me queda la incertidumbre de haber herido sus sentimientos.

La dinámica es repetitiva: al principio, las personas suelen considerarme "rarita", pero conforme me conocen, se pegan como una lapa y quieren que quedemos a todas horas para todo. 

Las personas con las que mantengo un vínculo estrecho y duradero, ya me conocen y no necesito dar explicaciones de mi necesidad de espacio y soledad. Algo que para mí es vital y necesario.

Me gusta la gente, cuando estoy con personas, las disfruto y estoy bien, pero no tengo necesidad de estar constantemente con ellas. Sin embargo, sí que tengo necesidad de pasar tiempo a solas. Además, creo que esto, contribuye a que el tiempo que paso en compañía sea de mayor calidad para ambos.

Siempre le he dicho a mi hija que hay que ser amable y exquisita en el trato con los otros y con una misma, y que, si lo segundo no se da, es muy improbable que sé dé en lo primero.

Hoy, he tenido que poner límites en la relación con alguien, y no me siento especialmente bien, pero también sé que era algo totalmente necesario en este momento para mí, y espero que a la larga, también lo sea para la otra persona.

Comentarios

  1. Que herimos sentimientos, seguro. Pero mejor eso que sentir que perdemos el tiempo, o no lo gastamos como queremos. Total, todos somos necesarios en la vida de alguien conocido, y un grano en el culo en la vida de otros.

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  2. Te entiendo perfectamente.
    A veces no hay más remedio que poner freno a los ímpetus sociables de otros porque si no al final acaban ahogándonos.

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