SEGURIDAD
Tengo una sensación que cada vez se hace mayor, de dificultad a la hora de conectar y comunicarme con gente con la que me sienta afín. No estoy diciendo que ellos tengan la culpa de nada, probablemente la causa provenga de mí, puede que yo tienda a darle demasiadas vueltas a las cosas o a darles una importancia que en realidad no tienen, pero me es imposible callarme, bajar la cabeza o hacer como si nada. Es como si un resorte de rebeldía pujase desde mi interior y se disparasen las alarmas avisando de que la oscuridad acecha para oscurecerlo todo.
Sí, ese es el sentimiento que tengo, el de la oscuridad acechando.
Son incontables los casos y situaciones que vivo en los que esta oscuridad se hace visible, ayer por ejemplo una mujer cumplía cincuenta años y se lamentaba de ser vieja y no tener veintitantos...
A mí, me resulta infantil y tonto que cualquier mujer de cincuenta años, quiera volver a tener dieciocho o veinte, que quiera retroceder a ese estado en babia y volver a pasar por etapas que, teóricamente, ya deberían estar más que superadas. Aunque puedo llegar a entender que cuando se opta por vivir una vida "segura" y permanecer en ella cómodamente adormecida, llegue un momento, en el que cuando te mires en el espejo a los cincuenta, solo puedas ver en él tus arrugas.
Y cuando hablo de una vida segura, no me refiero a una vida exenta de problemas o complicaciones, porque lo más probable, es que te la hayas pasado haciendo cosas que no tenían nada que ver contigo misma, que hayas acatado obedientemente todas las directrices que se supone que nos dicen que tenemos que seguir, aunque eso suponga morirnos un poco más en vida cada día. Desde que nacemos, ya somos parte del rebaño, desde los primeros pasos ya está establecido el recorrido. Si cumples con los tiempos y tu trabajo, es posible que recibas pequeñas recompensas cada equis kilómetros. Así, hasta que cansados, desgastados y enfermos, no nos reconozcamos y tengamos la sensación de que se nos pasó la vida sin vivirla. Es en ese momento cuando quizás deseemos tener dieciocho o veinte para volver a empezar de forma distinta.
Mi idea personal sobre una vida segura (probablemente esté equivocada), es que es una huida hacia delante impulsada por el miedo (yo lo llamo con el lobo en el culo), y que todo aquello que hacemos por miedo a perder un trozo de nalga, siempre se paga con una parte mucho más valiosa e importante de nosotros. La seguridad es buena, un ratito, pero también nos anestesia y apoltrona.
El viaje del Héroe que hay en cada uno de nosotros, empieza saliendo de esa zona de confort, poniéndonos a prueba, retando nuestra creatividad, descubriendo dones que ni siquiera imaginábamos poseer y desplegar.
Como dijo muy acertadamente, no sé quién... nunca volveremos a ser más jóvenes que en este momento.
El apoltronamiento es muy tentador y también muy aburrido.
ResponderEliminarTantas redes de seguridad nos coartan y amputan todo lo que podemos ser.
A cambio de seguridad entregamos la libertad.
Mal negocio.
Besos.
Toritooo...un abrazo con cariño para tí. Estoy muy desconectada últimamente.
EliminarSiempre me ha llamado la atención las personas mayores de mirada apacible y que cuidan religiosamente sus jardines, aunque sea un par de plantitas o flores, da la impresión que su misión fue cumplida y que pronto se despiden.
ResponderEliminarSaludos.
Saludos Jorge y gracias por tu comentario.
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