EL UMBRAL

Es posible que las personas cambien? Sí, creo que es posible, pero también creo que no es fácil y que muy pocas personas lo hacen. Para cambiar hace falta una dosis muy alta de coraje y honestidad con uno mismo y no todos están preparados y dispuestos, incluso en esas ocasiones en que todo parece ser favorable, no somos capaces de dar el paso y es muy comprensible y respetable, no se puede forzar algo para lo que no estamos preparados para afrontar, nuestros muros están ahí y tienen su motivo de ser.

Un cambio de estas dimensiones no aparece de la noche a la mañana, uno no se levanta un día y dice " voy a cambiar", no, esto es algo que se gesta muuuucho tiempo antes: suele empezar con una sensación corporal, una especie de come come que te pica sin saber por donde, una no encuentra acomodo ni aquí ni allá... Hasta que la mente toma nota de ello y empieza a especular si será por esto o por aquello. La presión externa es fuerte, todo lo que sucede fuera nos está indicando de por donde va la cosa, pero nosotros estamos convencidos de que estamos haciendo lo que toca y, por lo tanto, ignorando. Hasta que un día ¡¡Boooom!! De pronto interviene la consciencia y lo vemos clarísimo. Y aquí es un antes y un después porque nuestra mente, cuerpo y energía empieza a prepararse, puede ser un periodo muy largo o en algunos casos corto, pero el proceso para el cambio ya se ha puesto en marcha y llega ese día que todos tememos, el día que estamos ante el Umbral y tenemos que dar un paso al vacío. Ese día todos nuestros terrores, heridas y miedos más profundos que hasta entonces estaban ahí, muy agazapados, van a emerger como la lava de un volcán, y nuestro impulso inmediato será el de salir corriendo en dirección contraria, porque duele mucho, porque es de noche, porque no hay nadie para acompañarte en ese tránsito y porque no hay garantías de que todo pueda salir bien.

Por lo que he podido observar, la mayoría optamos por poner una curita donde duele, nos engañamos sustituyendo esto por aquello, pero en realidad aquello es más de esto, pero con distinta apariencia. Y así, de esta manera podemos seguir jugando a esos juegos tan familiares que ya conocemos con distintas personas, distintos paisajes y distintas barajas. 

No digo que sea mejor o peor, cada cual hace lo que cree que tiene que hacer y no soy quien para cuestionarlo, pero es un hecho para mí de que son muy pocas las personas que realmente cambian. 


Comentarios

  1. Yo no sé si quiero cambiar... supongo que debería cambiar porque seguro que tengo mucho defectos... pero no sé...
    Eso si, cada vez tengo más muros... no son muros de odio, no... pero hay muchos y me voy quedando solo, y no es una queja, no quiero que esos muros desaparezcan, no... son muros de protección ante el mundo que me rodea.
    Me ha gustado mucho cómo lo has expuesto.
    Soy incapaz de diseccionar tan bien el cómo somos los humanos.
    Gracias por compartirlo.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Los cambios llegan por necesidad, si no sentimos esa pulsión, para que cambiar?
    Lo de los muros es todo un temazo, en este momento yo siento la necesidad de derribarlos, pero no es fácil.
    Muchas gracias a ti por tus palabras y buena valoración.
    Un abrazo grande

    ResponderEliminar
  3. Hablando con mi psicólogo sobre las personas que van a terapia, me dijo: hay personas que dicen que van a terapia solo para decirlo pero realmente hay que querer cambiar para que la terapia "funcione". vivo en una ciudad donde hay más psicólogos que personas je! saludos desde Buenos Aires

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, así es, muchos utilizan la terapia para poder seguir jugando a los mismos juegos de siempre e incluso para hacerlo con ventaja. Es una etapa más, no quiero juzgarlos, creo que lo que les sucede es que no están preparados para el cambio.
      Gracias y un abrazo

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

RAYE

MUCHAS PREGUNTAS