BOCAZAS
Este fin de semana asistí a la celebración del cumpleaños de una querida amiga. Allí me encontré con algunos conocidos y pasamos un buen rato, excepto por un hecho que provoqué yo misma: Estábamos en conversación cuando alguien dijo que llevaba treinta y pico de años en la misma empresa realizando el mismo trabajo. No sé si fue por el champán, llevo años sin probar el alcohol, pero la cosa es que cuando lo dijo, se me abrieron los ojos de par en par por el asombro y se me ocurrió preguntarle: Cómo se puede soportar algo así? Estar tanto tiempo haciendo lo mismo y en el mismo sitio? Y balbuceando me dijo que en realidad no estaba siempre en el mismo puesto y que había rotaciones. Asentí y no quise seguir metiéndome donde no me llaman, pero para mis adentros me preguntaba cuántas probabilidades de variación podía haber en la fabricación de tornillos.
Después de todo esto, pude observar que la persona en cuestión estuvo un rato pensativa y ausente de la conversación general y yo me sentí responsable y una bocazas. Más tarde, cuando nos despedimos, sentí que su abrazo era sincero y amigable, pero a mí se me quedó un pellizco en el corazón de que quizás le había dañado o le había hecho sentir que su vida era pequeñita.
Cómo suele decir una amiga cuando algo ya no tiene remedio ¡Ea!
Así somos, así son las cosas y así aprendemos.
Ser sincero hoy en día está mal visto...
ResponderEliminarHay que ser políticamente correcto y decir lo que no piensas o sientes o callar y no decir nada.
A eso hemos llegado... y cuando uno se deja ir y dice lo que piensa o siente suele producir efectos indeseados.
Qué mundo...
Besos.
La verdad es que mi comentario no estaba lejos de la verdad, según sé las bajas médicas en esa empresa son muy frecuentes.
ResponderEliminarDe todos modos creo que si me hubiese mordido la lengua, habría estado mejor.
Gracias y besos